Castellnou de Montsec y Portolá

 

Gaspar de Portolá y Pont, del linaje de los Portolá de Arties en el Valle de Aran, fue honrado por S.M. el Rey Felipe IV.
Don Carlos II, en 1682 le concedió escudo de armas y le proclamó noble.

Aquella proclamación como era tradicional, establecía que el titulo nobiliario era hereditario por línea masculina y gozaba de privilegios, honores, derechos y prerrogativas.

Gaspar de Portolá utilizaba el titulo de "Barón y Señor de Castellnou de Montsec, de Beniure, Estorm, San Esteban de la Sarga, Subveguer de Gotlar, Señor de las castellanías de Claramunt y de Montfalcó en el Valle de Ager y del término de Pradell y de Margalef en la Vegueria de Lérida".

Además de propietario de las tierras de la Baronia era señor jurisdiccional de otros lugares con lo que su privilegiada posición le convirtieron en persona de gran predicamento.

El heredero de los ennoblecidos Portolá, se había afincado por aquellos años en Balaguer y Ager i disfrutaba de otros derechos y jurisdicciones. En Castellnou construyó casa y capilla, habitando en aquellas poblaciones como residencia familiar.

 

 

 

 


Castellnou y la casa fortificada de Portolá.
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Durante años por su condición social y económica la familia tuvo gran influencia por aquellas tierras, emparentando con los más destacados linajes del país, de Solsona, Barcelona, Gerona y también de Madrid. Entre ellos predominan familias de propietarios, militares y juristas.

Son los años dorados de la familia Portolá. Procedentes de Arties y con su reconocimiento nobiliario su nombre pasó a formar parte de la nueva nobleza catalana de la que el rey se sirvió para colaborar con los proyectos de la Corona.

Las circunstancias políticas de Cataluña propiciando al Archiduque de Austria como pretendiente a la Corona de España frente al Rey Felipe V, la devastadora Guerra de Sucesión que asoló Cataluña, y las consiguientes represalias a los perdedores, ocasionaron graves trastornos a los Portolá, que habían defendido la causa Archiduquista, como hicieron la mayoría de los nobles de Cataluña.

Su situación económica quedo muy maltrecha y su importancia decayó sensiblemente, aunque conservaron y aún acrecentaron su prestigio familiar.

Gaspar de Portolá y de Rovira, hijo de Francisco de Portolá, escogió la carrera de las armas y, como muchos de los jóvenes nobles de aquella época, pasó al servicio de la Corona. Fue éste Gaspar el destacado descubridor y gobernador de California. En su homenaje y en el de la familia que ostentó el titulo de Barones de Castellnou, se le ha erigido recientemente una estatua.

 

 

 

Los herederos de la Casa de Portolá fueron mujeres durante tres generaciones. Al contraer matrimonio, sus esposos tuvieron que aceptar el vinculo creado por el noble Gaspar de Portolá y Pont, lo que les obligaba a anteponer el apellido de su esposa al suyo propio, para poder mantener el titulo y privilegios nobiliarios de los Portolá.

 

Con los años, fueron perdiendo muchos de los derechos jurisdiccionales y prerrogativas y, careciendo de medios de fortuna, acabaron marchando de Balaguer, Castellnou y Ager, para afincarse en Figueras y Agullana en la provincia de Gerona, ligados a la noble familia Fontcuberta y Dalmases, de la Casa Marquesal de Vilallonga.

Los últimos Portolá de la rama directa, no reivindicaron el titulo y desapareció su apellido al tener solo hijas fruto de sus matrimonios.

Castellnou es hoy un lugar tranquilo y solitario. Situado al norte de la sierra del Montsec, forma parte de unas grandes planicies limitadas por la vertiente del río Noguera Ribagorzana por un lado y del Noguera Pallaresa por otro.

La Casa fortificada Portolá puede recuperarse como un agradable lugar de descanso.

 

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