DON GASPAR DE PORTOLÁ. CORONEL,
GOBERNADOR DE LA PUEBLA DE LOS ANGELES,
TENIENTE DE REY DE LOS CASTILLOS DE LÉRIDA.
SU MUERTE EN 1786.De "Gaspar de Portolá, Explorardor y Primer Gobernador de California ". Fernando Boneu. Instituto de Estudios Ilerdenses. Lérida. 1986. Pp. 236 y siguientes.
"En la Ciudad de México, el Virrey de la Nueva España Marqués de Croix y el Visitador General José de Gálvez, recibieron los despachos de Portolá con tal regocijo que trasladaron de inmediato recado al Deán de la Catedral para que volteara las campanas en señal de aviso al pueblo de la capital, que asistió sorprendido a aquella sonora manifestación de contento.
Deseosos ambos de que la noticia tomara carácter oficial, cursaron a Madrid las noticias de haberse logrado las expediciones ordenadas por Su Majestad en sus reales cedulas, y señalando que dicha conquista se había llevado a cabo bajo el mando del capitán gobernador Gaspar de Portolá y otros oficiales de mar y tierra. De igual modo ordenó la publicación por la imprenta de su gobierno de un "Extracto de Noticias" para que se difundiera por todo el país y fueran remitidas a todas las Cortes y Cancillerías, Gobernadores y Tribunales , Reales Haciendas, Virreyes, Visitadores y Gobiernos del orbe entero. Estas ediciones muy celebradas en aquel tiempo adolecen del defecto de exagerar algunas tintas de la ocupación, dando como ciertos hechos que no habían ocurrido y calificando de excelentes las instalaciones y provisiones que se dejaron en los presidios y las misiones. No cabe duda que tales noticas fueron desorbitadas para que en las Cortes de Rusia y de Inglaterra tomaran buena cuenta de la disposición del Rey de España a conservar aquellas posiciones que habían costado tantos años y tantos sacrificios."
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Se destaca en esta publicación de 1770 que " Quedaron en Monterrey abundantes útiles y provisiones en el nuevo Presidio y Misión de San Carlos, y también con Fray Junípero Serra, ha quedado por Comandante militar de aquellos establecimientos el Teniente de Voluntarios de Cataluña Don. Pedro Fages ".
Precisamente en estos momentos en que Portolá recibió los merecidos parabienes y felicitaciones, tanto de sus superiores como de sus compañeros de armas y del pueblo de Méjico, me parece necesario hacer constar que en ninguno de los documento de Portolá que he examinado, escasamente he hallado palabras de autoelogio, que hubieran estado justificadas, y sí solo el reconocimiento hacia el éxito de la expedición llevada a cabo por sus hombres, los misioneros y por los superiores que la planificaron.
Nunca en el curso de la marcha se encuentra una intemperancia, ni una falta al honor o al carácter profesional militar, nunca una orden discutida, nunca tampoco una orden no meditada y hecha meditar. El respeto de sus subordinados fue total y sincero y el cariño con que se trataron con Fray Junípero y los otros franciscanos, fue ejemplar y a su vez reciproco.
Entre los diversos cronistas de la expedición Portolá, podía fácilmente haber alguno que manifestara alguna queja, suceso o circunstancia desfavorable al Comandante. Sucede todo lo contrario; solo muestras de estima y respeto por el capitan Portolá, como comandante y como persona. Uno de los biógrafos del Padre Serra se refiere a él llamándolo "el admirable Portolá".
El Virrey Croix en carta que dirige al Ministro de Indias Arriaga el 25 de Agosto de 1770, reconoce los especiales méritos de Portolá y sus compañeros " que tan bien y con tanta actividad han manejado el desempeño de sus respectivos cargos ".
El Rey en despacho del día 5 de Enero de 1771, otorga a Portolá su merecida promoción " ... atendiendo a los Servicios de vos Don Gaspar de Portolá, Capitán del Regimiento de Dragones de España y el particular mérito que habéis hecho en el comando de la Expedición al Puerto de Monterrey en Californias, he venido en concederos el Grado y sueldo de Teniente Coronel...".
En 1774, regresó Portolá a España después de estar ausente desde 1764. Durante aquellos meses que estuvo agregado al Estado Mayor de la Plaza de Barcelona.
El día 9 de Junio 1776, S. M. el Rey D. Carlos IV, le nombra Gobernador de la ciudad de Puebla de los Angeles, a poca distancia al sudeste de capital de Méjico.
Con este nombramiento, Portolá regresó al Virreinato para cumplir ahora con una responsabilidad más política que militar. En Noviembre 5 de 1777, era ascendido a Coronel y aunque la duración de su empleo en la gobernaduria de Puebla se establecía en cinco años, al cumplirse estos fueron prorrogados en otros cinco.
Muy pocas referencia he hallado publicadas de este largo periodo de la vida de Portolá y han sido nulos mis esfuerzos para completar esta parte de su historial. Acaso en años venideros podremos conocer los archivos de Puebla, que con toda seguridad guardan información interesante de su estancia en Méjico.
Después de 10 años de permanencia en Puebla, por Real decreto de 20 de Agosto de 1785, se le concede la agregación como Coronel al Regimiento de Numáncia en Barcelona. Poco después, en Febrero de 1786, es nombrado Teniente de Rey de la Plaza y Castillos de Lérida.
Tenia entonces Portolá 69 años. Como Teniente de Rey ostentaba el mando de las fuerzas acuarteladas en los castillo, fuertes y avanzadillas de la ciudad. Otra de sus responsabilidades era la de presidir los Concejos municipales en ausencia del gobernador político y militar.
A partir de Agosto de 1786, Portolá no acude a las sesiones municipales por estar enfermo, lo cual sin embargo no le estorba para despachar otras obligaciones de su cargo
El ilustre leridano no gozaba de buena salud ya que al poco tiempo de su llegada a Lérida, el día 29 de Mayo de 1786, estando enfermo y en cama, dicta su testamento y dos codicilos que fueron incorporados el 14 y 24 de julio.
La mayor parte de su fortuna la dejó en manos de sus albaceas, con autoridad para disponer libremente de ella, pero siempre para que, de acuerdo a los deseos de Portolá, que se dedicara a obras de caridad destinadas al bien público.
Al final de esta corta enfermedad, Don Gaspar falleció en su residencia de Lérida el día 10 de octubre de 1786.
Fue enterrado en la iglesia de San Francisco, parroquia castrense, según referencia documental que se halla en el Archivo Municipal de Lleida (AML) Reg. 508, Pp 56v.
" Lérida, once de Octubre de mil setecientos ochenta y seis. Doy fe que habiéndose conferido en el día de hoy a los dos cuartos para las diez de la mañana en la casa que habitó el Sr. Dn. Gaspar de Portolá, Teniente de Rey que fue de esta Ciudad, el Muy Ilustre Ayuntamiento de ella, a que asistieron los Caballeros Regidores, a fin de acompañar el cadáver de dicho Teniente de Rey y asistir a sus últimas honras fúnebres, lo practicó en efecto en cuerpo de tal y según estilo, desde dicha casa a la Iglesia de San Francico de Asís, parroquia ordinaria de los señores militares, siguiendo alrededor del cadáver, llevando la cinta seis de los Señores Oficiales Militares que se hallaban en la Plaza, luego atrás, el Sr. Mayor de ella Don Juan Chartron, llevando a los lados al Capitán de llaves y al Alférez del Regimiento de Cataluña. Inmediatamente seguía la Ciudad, precedida de los convidados y maceros vestidos de luto y luego después del Presidente, Dn. Antonio Ferrari, Ayudante de la plaza, con espada en mano y un pequeño destacamento de Guardias Walonas, que seguía a cajas destempladas.
En esta forma siguió el entierro hasta dicha Iglesia y tomando sus asientos ordinarios el Ayuntamiento y convidados, se empezó la misa de difuntos y luego se observó que se salieron de dicha Iglesia dicho Sr. Mayor y demás oficiales y de allí a poco se oyó una carga cerrada como se practica en dichos entierros."
El comunicado oficial de su fallecimiento por nota del Capitán General de Cataluña, Conde del Asalto, no puede ser menos protocolario.
Tanto el documento anterior como la descripción del entierro de Portolá, se hallan en el archivo municipal de Lérida. Del último doy su transcripción.
Actualmente la Iglesia de San Francisco es la Parroquia de San Pedro.
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