Lérida y Portolá

Lérida es la capital de una provincia formada por comarcas de una gran diversidad de contrastes y donde todavía es posible hallar las más genuinas y naturales satisfacciones.
Desde los valles pirenaicos hasta las fértiles planicies, la provincia ofrece gran variedad de cultivos y plantaciones, que la han convertido en una zona de altisimo nivel económico de España.
Lérida es además un completo conjunto de paisajes y de ambientes que abarcan desde el más puro arte románico al colorido de los campos frutales.
Sus comarcas son basicamente agrícolas. Su producción de fruta dulce, de las mas exisitas calidades, la distinguen en los mercados de todo el mundo.
La ganaderia de las comarcas de Lerida, es fuente de extraordinaria riqueza.
San Clemente de Taüll (Valle de Boi).
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La ciudad ofrece muestras de las diferentes culturas que la han configurado en el curso de los siglos, hallando abundantes restos romanos, andalucíes, medievales así como construcciones modernistas y edificios de arquitectura muy actual.
Destacan el Ayuntamiento, el Instituto de Estudios Ilerdenses, la catedral neoclásica de Sabatini, la casa modernista de Magí Llorens, el auditorio y las edificaciones recuperadas para fines culturales.
El Ayuntamiento de la ciudad es un magnifico ejemplar de estilo gótico civil catalán. Está situado en la calle Mayor, eje de extraordinaria actividad comercial. Está destinado a despacho de la alcaldía, sala de sesiones, archivo, museo y salas de representación.
Su magnifico claustro, acabado en un gótico esplendoroso, es el mayor de España volumétricamente.
En su restauración se utilizaron los multiples elementos que se conservaron de los años en los que el recinto fue cuartel militar.La antigua catedral, la Seu Vella, es un templo románico-gótico, que destaca desde la cima de la ciudad. Dadas las muchas guerras que ha sufrido la población en el curso de su historia, especialmente las de los reinados de Felipe IV y Felipe V, en Lérida han desaparecido casi todos sus edificios nobles. Es un milagro que la Seu Vella haya sobrevivido después de tantos años de olvido y aparezca hoy recuperada y como el símbolo más representativo de la población.Un reciente estudio reconoce a Lérida como a la quinta capital española de una mayor calidad de vida y la tercera en la renta por cápita, lo cual indica que sus habitantes, activos y trabajadores, gozan de parques y áreas de recreo, campos deportivos, museos y salas de música, cines, zonas comerciales, transportes y servicios públicos, restaurantes, escuelas, institutos y Universidad, festejos y celebraciones de un alto nivel.
La ciudad tiene actualmente 127.000 habitantes, se halla a 130 km. de Barcelona, enlazada por autovía y autopista.
Su Universidad cuenta con un "campus" de 10.200 alumnos, básicamente con las Facultades de Derecho, Economía, Medicina, Letras y Ciencias de la Educación.
Mención especial merecen la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agraria, la Escuela Universitaria Politécnica y el Instituto Nacional de Educación Física.
Información más detallada puede hallarse en el Patronato de Turismo de la Diputación, tel. 34 973 70 03 19, en la Oficina Catalana de Turismo, tel. 34 902 10 11 10, y en www.lleidatur.es.





Lérida tiene muchos lazos en relación con
Gaspar de Portolá.
Es lógico puesto que él y su familia fueron todos nativos de Arties, Ager
y Balaguer
Llegó Portolá a la ciudad en 1786, con el cargo de Teniente de Rey de los castillos de la plaza militar. Era entonces Coronel agregado al Regimiento de Numáncia de Barcelona, al incorporarse allí después de haber dejado la ciudad mejicana de la Puebla de los Angeles (Puebla), de donde fue gobernador desde 1777 a 1785.
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Gaspar de Portolá, después de una corta enfermedad falleció en Lérida en Octubre de 1786. Sus restos mortales fueron depositados en el panteón militar de la actual parroquia de San Pedro, que era antiguamente templo de la comunidad franciscana.
La ciudad, con motivo del Bicentenario de California en 1970 y en la conmemoración de su fallecimiento en 1986, colocó lápidas evocadoras.
De su afecto a la provincia en la que nació, y a la ciudad de Lérida, dio muestra al hacer donación de todos sus bienes para que fueran utilizados en obras pías y de beneficencia. Sus albaceas testamentarios, determinaron que con ello se construyera la Casa de Expósitos y Misericordia, edificio que muy transformado, es hoy el Palacio de la Diputación.
En
destacado lugar del paseo de Ronda, se situó también un grupo
escultórico en bronce, recordando tanto al insigne leridano,
así como al franciscano Padre Junípero Serra, al Teniente Fages
y a los soldados que participaron en la toma de posesión de
California, en nombre del Rey de España, Carlos III.
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